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Pazo de Moltó

Aldana Fernandez Cambas - Graduada en historia del arte | revista eSmás O Salnés 35 Invierno 2025

El Pazo de Moltó es una construcción erigida en torno al siglo XVI.
Pazo de Moltó

El Pazo de Moltó es una construcción erigida en torno al siglo XVI. Fue mandado construir por Alonso Troncoso y los señores de Bazán, dado que una rama de esta familia se había establecido previamente en la comarca de O Salnés. La finalidad del edificio fue albergar un Hospital Real destinado al ingreso de enfermos de peste. El término “Hospital Real”, conocido también por el de Santiago de Compostela, hace referencia al patrocinio de la corona, ya fuese por creación directa o por financiación, de ahí la denominación de “real” en su nombre. Este tipo de instituciones formaba parte de la estructura asistencial impulsada por la monarquía, que trataba de ofrecer una respuesta organizada a las crisis sanitarias recurrentes de la época.

La presencia de la peste en Galicia, más concretamente en la zona de O Salnés, pasa bastante desapercibida. Lo cierto es que, a lo largo del siglo XVI, hubo varios brotes que se hicieron notar en ciertas zonas de la provincia. En este contexto se ubica el Pazo de Moltó, al cual se le añade una capilla conocida como “de la Purificación”, consagrada en uno de esos momentos de expansión de la enfermedad. En su interior hay un retablo barroco con la imagen de la Virgen de la Candelaria –de la cual los cambadeses son muy devotos– y también alberga los cuerpos enterrados de varios personajes ilustres, entre ellos Josefa Ozores de Saavedra, madre del Conde de Amarante, título nobiliario de origen portugués vinculado a la localidad de Amarante, en el norte del país. Fue creado en el siglo XVII y ha tenido varios titulares a lo largo de la historia.



Desde el punto de vista arquitectónico, el Pazo de Moltó presenta elementos propios de la arquitectura civil gallega del siglo XVI, caracterizada por el uso predominante de piedra, especialmente el granito, que confería a los edificios solidez, resistencia y una presencia sobria pero imponente. Los muros de mampostería reforzados en esquinas y vanos son un rasgo habitual de este tipo de construcciones, diseñadas para perdurar en un clima atlántico húmedo y cambiante. Las portadas de piedra, generalmente de líneas sencillas, dotaban al conjunto de un acceso digno y ordenado que respondía a la estética funcional del período.

Otro elemento destacado es el patio interior, recurso habitual en pazos y construcciones señoriales gallegas. El patio organizaba la distribución de los espacios, permitía la entrada de luz y ventilación y servía como núcleo articulador de las actividades del edificio. En el caso del Pazo de Moltó, esta disposición contribuía a armonizar sus funciones: la asistencial sanitaria propia del Hospital Real, la religiosa a través de la capilla y la administrativa vinculada a su gestión.

La capilla anexa añade además un valor simbólico y espiritual fundamental. Su presencia junto al edificio principal refleja la concepción del cuidado en la época, en la que la atención física y el amparo religioso formaban un solo marco de respuesta frente a la enfermedad. La inclusión de un retablo barroco y la devoción hacia la Virgen de la Candelaria muestran la evolución estética y cultural del conjunto que ha llegado hasta nuestros días, incorporando elementos artísticos que enriquecieron su identidad.
La existencia de escudos heráldicos de familias nobles como los Bazán, Fonseca y Troncoso evidencia la vinculación del pazo con los linajes que tuvieron un papel relevante en la historia local. La heráldica no era solo un adorno, sino un signo de representación y presencia pública de los señores que ostentaban vínculos con la propiedad y su función social.

El siglo XVI en Galicia estaba marcado por una sociedad estructurada de manera jerárquica, donde la nobleza, el clero y ciertos cargos locales ejercían la mayor parte de la autoridad. La población vivía principalmente de actividades agrarias y marineras, complementadas por oficios artesanales y servicios asociados a los núcleos urbanos. En comarcas como O Salnés, la vida cotidiana estaba profundamente conectada al territorio y a los ritmos económicos y sanitarios del momento. La aparición de epidemias generaba una fuerte tensión social, y edificaciones como el Pazo de Moltó desempeñaban un papel crucial para responder a situaciones extraordinarias que afectaban a toda la comunidad.

En conjunto, el Pazo de Moltó destaca como un testimonio histórico y patrimonial que combina función asistencial, devoción religiosa y memoria de figuras relevantes de la comarca. Actualmente, el edificio ha sido rehabilitado y alberga establecimientos hosteleros, incluyendo un restaurante de prestigio y una cafetería, lo que permite mantener vivo este importante patrimonio y dar continuidad a su historia en pleno siglo XXI. Su presencia recuerda la compleja realidad de su tiempo y la importancia de conservar espacios que han sido testigos de momentos críticos y decisivos en la vida de la región.


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